Procedimiento

El servicio puede solicitarlo una, varias o todas las partes implicadas en el conflicto. En cualquier caso, las partes se reúnen por separado con el mediador, que dirige un ejercicio de autoconocimiento y autocrítica muy enriquecedor para la parte que lo lleva a cabo.

El número de reuniones con cada parte dependerá de la complejidad del conflicto y de la necesidad de la parte. Por lo general, se requieren al menos tres reuniones o sesiones.

Fases del procedimiento

1. Esclarecimiento de la postura que mantiene la parte

En esta primera reunión, el mediador firma un compromiso de confidencialidad.

El objetivo de esta fase es conocer qué quiere la parte y cuáles son sus intereses y necesidades.

2. Historia y contexto del conflicto

Pretende descubrir los presupuestos, tácitos y explícitos, sobre los que se sostiene la postura mantenida. Desvelar tales presupuestos es fundamental para identificar exigencias cuya legitimidad puede ser cuestionada.

3. Identificación de conceptos claves

El análisis de conceptos clave permite detectar expresiones lingüísticas cuya dudosa referencia genera confusiones, malentendidos y razonamientos inconsistentes.

4. Clarificación de valores implícitos

Todo conflicto tiene una dimensión axiológica. Sin embargo, dicha dimensión suele sustraerse del análisis del conflicto por entenderse que los valores son realidades de carácter metafísico cuya aceptación constituye una opción particular y subjetiva, directamente relacionada con la identidad -personal o corporativa-, que no puede ser objeto de negociación.

Ahora bien, en Razón, mediación y paz, desde un planteamiento evolutivo de la axiología, aplicamos un procedimiento que permite objetivar dicha dimensión metafísica o “subjetiva”, inherente a los valores, traduciéndola a dos componentes de carácter objetivo, enunciados ya en los pasos 2 y 3 anteriores: la Historia o la tradición que configura el valor, y los conceptos fundamentales que articulan dicha Historia.

Por una parte, el estudio de la Historia o la tradición, en un sentido similar al expuesto en la fase 2, permite entender la génesis del valor, facilitando una actitud crítica que posibilita confrontar el valor en cuestión con lo que entendemos constituye el marco axiológico inter-subjetivo, válido por sus pretensiones de universalidad: la relación de valores y derechos contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; relación a la que el progreso de la razón humana podrá incorporar nuevos valores y derechos. Esta confrontación favorece la validación o el cuestionamiento del valor en discusión a la luz de aquello que perfila el concepto de dignidad humana.

Por otra parte, la identificación de los conceptos fundamentales contenidos en el valor, tal y como se indica en la etapa 3, permite el análisis de expresiones lingüísticas cuya cuestionable referencia explica el origen de confusiones, malentendidos y razonamientos inconsistentes.

5. Reformulación del conflicto

Una vez completadas las fases anteriores, el mediador ayuda a la parte a reformular el conflicto desde una nueva perspectiva en la que, por haber desaparecido las condiciones que generaban y alimentaban el conflicto, este pueda transformarse en una oportunidad para el crecimiento personal, el desarrollo corporativo, la mejora de las relaciones o la creación de valor en general.

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